En el día de ayer, en el palacio San Martín, Javier Milei recibió a sus pares del Mercosur para entregar la presidencia pro témpore a Lula Da Silva. En un discurso inaugural cargado de su habitual narrativa el presidente de la Argentina expresó un ultimátum al bloque económico: “Emprenderemos el camino de la libertad y lo haremos acompañados o solos“.
Las discrepancias entre Lula y Milei son obvias, el presidente brasilero intenta fortalecer la importancia de Brasil como imperialismo regional, al servicio de los intereses de la gran burguesía brasilera, en el marco de su alianza estratégica con China en varios ejes económicos. Mientras que el libertario plantea un fortalecimiento de la libertad de comercio con Europa, Estados Unidos e Israel, debilitando cualquier impulso por crear un pequeño polo de fuerza en la región que atente contra sus objetivos.